Revolution in the Times of the Hamsters


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Hola

Ricardo la opción para responder en el blog no está trabajando así que te respondo aquí y de vez comparto con el colectivo tu excelente y motivador artículo.

Como siempre tu análisis es impecable. Lo voy a compartir con la gente de Ilé y con la red del foro social (tiene cientos de personas) y con la red de mujeres en Puerto Rico (sitios con terrenos fértiles). Mucho de tus puntos son compatibles con el trabajo que tratamos de hacer en Ilé y People’s Institute. Es tan importante que entendamos que tener influencia en el gobierno o que nos codeemos con los políticos que administran nuestro sistema no va a traer transformación radical. Un aspecto importante a considerar es como en la interacción con los representantes del sistema nuestra voz tiende a neutralizarse. Descolonizar nuestras mentes y nuestros movimientos es entonces clave para las próximas etapas revolucionarias (o transformativas). Sopesar nuestras hambres de visibilidad, reconocimiento y aceptación es importante para evolucionar en nuestros movimientos. Sino, llegamos a los “honorables” y nos empiezan a temblar las rodillas. En Puerto Rico esa ha sido una táctica regular: contratar personas de nuestros sectores más progresistas y luego atarle las manos y la boca.

Me encantaron varias cosas de tu artículo. Por supuesto el título está genial y la imagen del hamster dando vueltas en su rueda es una imagen visual muy poderosa que debe pararnos en seco. Lo de “organizer-in chieft” te quedo brutal (como dicen los jóvenes creativos de Borikén). Desde que Obama asumió su posición he temido que los movimientos tomarían un descanso pensando que por sí solo, y sin la directriz de un movimiento organizado, pueda hacer cambios radicales en el gobierno del os EEUU. Obama podrá ser elocuente y muy estratégico en su influencia, pero no hay nadie que por su solo poder pueda con un engranaje tan bien aceitado y lucrativo. Muy al contrario Obama está patinando en una agenda “bipartita” (como tu bien dices) que está aguando sus acciones y le hace perder credibilidad ante aquellos que lo vieron como un redentor, y lo que es peor, de paso robando la esperanza de que el sistema puede sostener cambios radicales (no reformistas). Claro que todo es evolutivo (developmentally): los Estados Unidos necesitaba tener un primer presidente negro, así como necesitan tener una mujer presidente, y otros que representen distintos sectores; aunque patinen igual que los hombres blancos, los pudientes, y dominantes.

Lo de la necesidad de desarrollar una narrativa radical colectiva que hilvane nuestras luchas es uno de los puntos más importantes para lidiar con la tremenda fragmentación de nuestros movimientos. Los issues de inmigración, el desplazamiento de comunidades pobres, la usurpación de terrenos, el desarrollismo, los problemas de salud pública, el reclutamiento militar, la implosión del sistema educativo, la represión policiaca, la lucha antirracista, de género, y en contra del heterosexismo, entre otras, necesitan juntar cabeza y verdaderamente entenderse y hacer conexiones saludables que nos permitan ser estratégicos más allá de las marchas y los mítines políticos. No hay manera que con un sistema que nos ataca por todos lados, podamos estar activos en tantos sitios. Surge el síndrome de superactivista solidario (issue hoping syndrome) que está en todas las luchas y que le reclama a otros que hagan lo mismo. En nuestros talleres hablamos extensamente de la importancia de ser “amantes críticos” de nuestras organizaciones y de las instituciones que representamos. Si no podemos dejar de reaccionar a la crítica que pueda tener un o una compañero/a hacia nuestra organización o movimiento va a ser difícil reclutar personas en nuestros movimientos. Seguiremos atrayendo a aquellos que piensan como nosotros/as y seguiremos compitiendo por el lugar del mejor activista.

Al final del artículo hablas sobre la necesidad, hoy más que nunca de compartir e hilar nuestras historia. Esto va a requerir paciencia y estámina de procesos. Ron Chisom, director de Peoples Institute en Nueva Orleáns hace un chiste que yo le he robado: “Estamos en un avión, a 35,000 pies de altura. El piloto dice por el micrófono, tengo una buena noticia y una mala. La buena es que llevamos puen tiempo (making good time) y la mala es que estamos perdidos.” Te imaginas a 35,000 pies de altura… Para compartir, hilvanar, y tener un diálogo descolonizador si se va a requerir estamina de procesos y mucha paciencia.

Bueno chico, espero que tu artículo y el esfuerzo sea apreciado y que genere mucho diálogo. Gracias otra vez por compartir y felicidades por este escrito y por el libro tecumseh que está buenísimo (una joya).

Cariños,

María