La afrodescendencia en las artes visuales en Puerto Rico

Mesa de Diálogo: Cultura, Educación y Racismo

Encuentro organizado por la Comisión para el Desarrollo Cultural Museo de las Américas, Cuartel de Ballajá
30 de enero de 2014

Ponencia por Dra. María Elba Torres Muñoz:

Ponencia Codecu Marielba

Algunas personas señalan que dialogar sobre las narraciones raciales, de género y sexuales son divisorias a la nación”, más por el contrario, la tolerancia al evidente racismo, sostiene en sí mismo la división del país. El diálogo sobre estos temas nos afinca. El Dr. Isabelo Zenón señaló en su libro que : “El dato más original y omnipresente
 del racismo puertorriqueño es la negación
 más absurda y obstinada

de su existenci”.
 Sin justicia racial no va a ver paz en el país.

De este modo y de forma honesta nos preguntamos: ¿Cuáles han sido las aportaciones de los afrodescendientes en diversas disciplinas? Hoy nos interesa las aportaciones en las artes. Las aportaciones de nuestros afrodescendientes nos dan luz a la formación de la nación y para ello hay que reconocer el primer puertorriqueño Negro, que con su gesta internacional dió voz y lucha a los cimarrones venezolanos, El Negro o el Rey Miguel, quien organizó a los cimarrones en Venezuela en el siglo XVI en sus rebeliones.

Antes de marcar el camino visible y otras totalmente apagadas quiero reconocer el esfuerzo de nuestros arqueólog@s y antropólog@s que hoy en día trabajan por sacar del anonimato las expresiones cotidianas y estéticas de la diáspora africana en la isla desde el siglo XVI en adelante. Debemos conocer con certeza la organización estética y profundamente espiritual que organizaban nuestros antepasados en sus entornos.

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¿Cómo eran sus espacios. ¿Con qué adornaban sus espacios, cómo se adornaban, qué decían con ello, porqué lo hacían, ¿Cuál era el sentido del color y de la forma que tenían?

Será hasta el siglo XVIII que el fundador propiamente dicho de las artes occidentales en Puerto Rico exhibirá su arte, el mulato José Campeche, quien retrata la ciudad, los grandes personajes eclesiásticos y aristócratas, pero desde la óptica del mulato, nos apunta un país que presencia y cuenta con una mirada de un afrodescendiente. Sus obras el Exvoto de la Sagrada Familia, El militar pardo, Retrato del gobernador Ustariz y otros expresan evidentemente la condición del negro y la negra en ese periodo. Es decir la presencia e importancia de la población negra en el país. En el siglo XIX, la historia del arte nos refiere a tres figuras pilares: José Cuchi Coll, Pommayrac y Francisco Oller. De Francisco Oller, gestor abolicionista, será constante en sus pinturas la representación de los afrodescendientes en sus obras. El trabajador negro y la naturaleza serán testigos evidentes de costumbres, tradiciones y la división racial del trabajo en la segunda mitad del siglo XIX ( El Velorio, Haciendas y otros).

Después de la llegada de los estadounidense se nos plantean desde las artes visuales grandes disyuntivas que serán elaboradas a partir de los años 30. Es en esas décadas que encontramos la presencia viva y significativa de actores sociales que buscan ampliar, dignificar, dialogar sobre los afrodescendientes del país: Artistas boricuas con trascendencia internacional, fueron: Rafael Palacios, (la pintura afroantillana), Juan De’Prey, René Golman Trujillo y Rafael Ríos Rey entre otros. Los primeros dos migran hacia Estados Unidos teniendo gran acogida su obra en el movimiento de

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Harlem Rennaissace. Exhibiéndose la obra de Palacios en las galerías de la época que revitalizaban lo afroantillano desde los movimientos de vanguardia y del muralismo mexicano en Nueva York. Evidenciando que desde las artes visuales en PR en la década del 30 estuvieron bien representadas las posturas de reparación de la afrodescendencia. Los comentaristas de las artes en Puerto Rico, en su mayoría españoles, decían desconocer la presencia negra en el país y lo dejaban claro en la prensa de la época. Será en la diáspora puertorriqueña en Nueva York que podremos evidenciar “ las vanguardias plásticas boricuas” y los temas inclusivos nacionales. Un caso particular y de poco o casi nada de estudio es el ala artística del Partido Nacionalista liderado por el mulato Pedro Albizu Campos. El ala artística del Partido Nacionalista se llamó el movimiento Atalayista, entre sus miembros estaba Clemente Soto Vélez, René Gólman (pintor y poeta) y Oliver Shaw. Estos últimos dos desde temprano en la década del treinta refirieron sus trabajos artísticos a los temas negros; uno desde el concepto de las luchas de clases y el otro desde el jazz.

Permítanme algunos ejemplos de la obra literaria de René Golman Trujillo:

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Vaho repugnante de agrio sudor.

Las doce meridiano.
Un silbido parte en dos el espacio.

Caravanas de hombres fornidos parten a la Siberia de sus hogares.

Jornal mínimo –pan negro, desesperación hecho sollozo acostado en el panorama.

La fábrica cierra sus puertas como el final de una carcajada.

Máquina –silencio, desempleo; Poleas –moho, silencio…

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Para René Gólman el arte debe ser como señalaron los constructivistas rusos: una toma de conciencia política-social. Desde un arte moderno abogaba por la independencia de Puerto Rico y los cambios sociales. Su arte siempre habló: sobre el comunismo, sobre el proletariado, la poesía negra y su misión étnico-social:

Publica Gólman en 1935.

Convergen en mí las tres razas matrices de la etnología puertorriqueña (soy pardo), pero la africana existe en mi ser con más potencialidad en sus más nobles vibraciones.1

Añade Gólman:

El dolor de la raza negra […] no ha tenido una interpretación cabal de su patética existencia de sufrimientos en el orden literario y en las artes plásticas. […] Por eso el arte proletario le habla a las masas de sus sufrires, de cómo debe combatirlos, y el camino que debe seguir hasta emanciparse de la explotación sin provecho de que es víctima.2

Será justamente para la década del treinta que el dominio hegemónico ideológico en

PR y desde la historia del arte se estará planteando la hispanofilia y posterior a ello

los postulados jibaristas en la pintura. Más por el contrario los postulados que

mantendrán otros actores y sujetos sociales desde las posturas de la negritud en las

artes visuales será más que evidente en los años 40. José Antonio Torres Martino,

Julio Rosado del Valle, Rafael Tufiño, René Golman, Rafael Ríos Rey y otros.

Hecho que dará pie a la próxima generación, la del cincuenta: con Carlos Raquel

Rivera, Toni Maldonado, Félix Rodríguez Báez con la emblemática obra “Goyita”de

Tufiño. De este modo- no cabe la menor duda que la resistencia afroboricua ha sido

hilo conductor en todos los tiempos en la historia del arte y los procederes artísticos-

plásticos del país. Así pues la primera conclusión a la que llegamos hoy, es

1 Luis Hernández Aquino. “René Gólman Trujillo: apreciación de su poesía negra.” El País. 15 de junio de 1935: 4 (Mestey 34).

2 Gólman, René “La poesía negra y su misión étnico social.” El País. 15 de junio de 1935: 3, 7 (Mestey 35). Rene Gólman fungió de crítico de arte en la expo de Rios Rey en 1937.

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cuestionar y develar el orden socioétnico-racial vigente en nuestras artes.

Deseo además comentar es que si bien gran parte de los artistas que he mencionado hoy, salen en su gran mayoría de los sectores marginados, depauperados y de comunidades, cómo es posible que a las comunidades no les llegue esta información valiosa que permitiría ponderar, valorar las aportaciones de estas comunidades desde las artes plásticas en Puerto Rico. Entiendo que las comunidades topográficas en Puerto Rico no tienen acceso al entendimiento y al disfrute de lo que produjeron en su momento su comunidad y desconocen sus aportaciones. Esto ha cercado el conocimiento del proceder plástico y artístico en el país y a veces corre en unas cofradías que no captan el carácter de cimarronaje y de resistencia en estas producciones. Me pregunto: ¿Es que la circulación del arte ha sido secuestrado en Puerto Rico? La cultura en sus diversas manifestaciones es fundamento de la nacionalidad. Y por tanto los trabajadores y trabajadoras tienen derecho a ella.

Mi propuesta se basa en exigir una acción reparativa y una política de reconocimiento que salvaguarde el patrimonio de nuestra negritud en un acto de reivindicación de nuestra herencia africana hacia un mayor proceso de autoestima para los afrodecendientes puertorriqueños.

Por ello propongo:

  1. 1-  Buscarampliarlasaudienciasdelasartesplásticas.
  2. 2-  Reconocer las aportaciones de los afroboricuas en la historia del arte y ladiáspora puertorriqueña en los Estados Unidos.
  3. 3-  Replantearnos que las aportaciones afroboricuas no son exclusivamente en elfolklore, sino van más allá.

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  1. 4-  Dilucidar el concepto triétnico en el concepto de razas, que más que bien nos acorta las miradas.
  2. 5-  Mantener un diálogo abierto respecto al racismo, considerando todo tipo de acción incluyente
  3. 6-  Visibilizarsupresenciafísicaenelgobiernoyrechazarabiertamentelateoría del mestizaje para esconder el diálogo y sus aportaciones.