Puerto Rico sufre 500 años de racismo: a nivel individual e institucional

Puerto Rico sufre 500 años de racismo

Existe en la Isla a nivel individual e institucional

Por Brenda I. Peña López/brenda.pena@gfrmedia.com

2 de febrero de 2014
Puerto Rico Hoy

Jessica Gaspar, comisionada de Codecu (en foco a la derecha), expresó que en el racismo institucional se deben centrar los esfuerzos para que ocurra una transformación real de la sociedad. En la foto de arriba, exhibición de herencia africana en el Museo. Expresiones tan presentes en la jerga popular de los puertorriqueños como “pelo malo”, “odio africano”, “oveja negra” o “para que mejores la raza” son prueba irrefutable de que vivimos en una sociedad racista.

Estas frases reflejan que en Puerto Rico, la herencia africana y la negritud aún se ven como algo negativo, lo que obliga al país y sus instituciones a trazar una estrategia para erradicar el racismo, planteó un grupo de educadoras y líderes comunitarias que participaron el pasado jueves en la mesa de diálogo titulada Cultura, Educación y Racismo, organizada por la Comisión para el Desarollo Cultural (Codecu) en el Museo de las Américas en San Juan.

“El racismo es aprendido, por lo tanto, puede desaprenderse, y uno de los mecanismos para lograrlo viene siendo el escenario de la educación en las escuelas y universidades. Así que el desarrollo de política pública en educación es bien importante”, afirmó Mariluz Franco, del Movimiento para una Educación Antirracista (Movea).

Pero esa tarea no debe solo limitarse a las aulas. De acuerdo con Franco a organizaciones como Movea y el Colectivo Ilé, representado en la mesa de diálogo por María Reinat Pumarejo, les corresponde seguir combinando esfuerzos sobre el trabajo que realizan como parte de su lucha antirracismo en todos los ámbitos sociales.

Afirmó que atañe al gobierno fomentar políticas públicas para identificar cómo se reproduce el racismo a nivel institucional. A juicio de las expertas, en las instituciones públicas la situación es más grave porque se manifiesta en el poder y beneficios a los que, en su mayoría, las personas de tez más clara acceden.

“Parte del trabajo es que ese proceso esté dentro de la fibra institucional porque este no es un problema de individuos, de que yo decido hoy ser racista o tener un lenguaje racista, sino que llevamos 500 años arrastrando el problema. Se ve cotidianamente, pero no se ve en el nivel más profundo, en términos de que este es un problema de poder, de quiénes tienen acceso y quiénes no tienen acceso a los recursos. ¿Dónde están los hombres y mujeres negras en nuestro gobierno? ¿Dónde están? Eso no es pura casualidad. Eso tiene que ver con unas razones históricas de luchas de poder y eso hace falta enseñarlo, concienciarlo y actuar”, manifestó Franco. Reiteró que la lucha antirracismo incluye que los puertorriqueños afirmen su afrodescendencia.

Para Jessica Gaspar, comisionada de Codecu, el racismo institucional es menos obvio que el individual. Lo comparó con la base de un témpano de hielo. En esa ramificación del racismo, a su juicio, es donde se deben centrar los esfuerzos para que ocurra una transformación real.

“En el marco de ese racismo que está más callado o solapado, si imaginamos que el racismo es como un iceberg, el tope del iceberg es lo que yo llamo el racismo interpersonal. Sin embargo, debajo de la punta del iceberg hay toda un estructura, un andamiaje social, político, legal, económico, que sustenta ese problema. Dentro del racismo hay unas jerarquías que no son tan evidentes cuando estamos hablando de este racismo institucional, donde hay unos grupos raciales que tienen un poder y se les privilegia”, recalcó.

Gaspar opinó que en la Isla se educa desde una perspectiva racista. En los currículos escolares de estudios sociales e historia de la Isla, las imágenes que se presentan a los niños sobre la herencia africana son las de negros traídos como esclavos, pero poco o nada se habla de la historia y cultura de ellos.

“Son imágenes de victimización. Desafortunadamente, se inicia hablando de la susodicha tercera raíz, no a partir de la historia precolonial de África, sino que se decide comenzar a contar la historia de la herencia africana a nuestros niños desde el momento de la esclavitud. Lo que les estamos mostrando a nuestros niños es que esclavo es igual a negro y viceversa”, explicó.

Por su parte, Reinat Pumarejo, codirectora del Colectivo Ilé, resaltó la negación que existe en la Isla en torno al racismo y afirmó que esa actitud de indiferencia sobre un problema social tan complejo se debe a que históricamente el mismo ha sido silenciado.“Esa negación es histórica. No se supone que lo hablemos porque antes no podía hablarse de eso, al igual que no se permitía que la gente se congregara. Después de que se abolió la esclavitud en el 1873, la idea general ha sido la de ‘ya son libres, sigan pa’l frente, no hay que mirar hacia atrás’, y así hemos seguido negando lo que a todas luces es evidente: que hay unos grupos en el tope de nuestra sociedad, los más claritos de nosotros, que tienen mayores privilegios que los más oscuros de nosotros”, sostuvo la también activista.

“Lamentablemente, bajo todos los estándares y medidas de bienestar social, las personas negras están peor, y a medida que vas viendo la gradación de colores, vas viendo que en salud, educación, vivienda, transportación, pobreza, vas a ver mucha más gente negra en la base”, agregó Reinat Pumarejo.

Por su parte, la profesora María Elba Torres Muñoz, expuso cómo se ha excluido la presencia y aportaciones de los afrodescendientes de la historia del arte en Puerto Rico.Al hablar sobre la afrodecendencia y las artes visuales en la Isla, la educadora en arte de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras resaltó además que una amplia mayoría de los artistas que han construido las artes visuales en el país son afrodescendientes.“Cuando hablamos de la historia del arte, partimos de la experiencia y aportación de los indígenas y de los taínos, y después caemos en la figura del mulato José Campeche.

Hay una cantidad de siglos que no se toma en consideración la presencia estética de nuestros afrodescendientes. Debe existir un capítulo dentro de la historia del arte en Puerto Rico sobre la aportación de los afrodescendientes en las artes plásticas”, reclamó.Como ejemplos de esa aportación mencionó que hubo una serie de artistas que en el siglo 19 promovían a través de sus obras la abolición de la esclavitud. También, después de la invasión estadounidense de 1898, se destaca la presencia de afrodescendientes que se convirtieron en activistas sociales, y que en su mayoría eran artistas, según indicó.

“Es sumamente interesante que muchos de nuestros artistas plásticos salieron de comunidades y hoy día esas comunidades no saben nada de ellos, lo que quiere decir que se está formando a través de las artes visuales algún tipo de segregación que no permite que su obra se conozca, lo cual podría ser de ayuda para unificar a las comunidades”, apuntó Torres Muñoz.

Asimismo, hizo un llamado a tomar conciencia sobre la aportación de los afrodescendientes en todas las áreas.“No es nada más en la bomba y la plena, en la comida y en las frituras, es en todas las disciplinas”, resaltó.Finalmente, Gaspar exhortó a la población a insertarse en la agenda y lucha para eliminar el racismo.“Tenemos una responsabilidad ciudadana, y todas y todos tenemos que ser entes activos para generar ese cambio con una mentalidad antirracista”, puntualizó.

Antes del conversatorio, los asistentes participaron de un recorrido por la sala de la Herencia Africana en el Museo de las Américas, ubicado en el Cuartel de Ballajá.La Comisión para el Desarrollo Cultural fue creada por el gobernador Alejandro García Padilla, mediante orden ejecutiva, el pasado 28 de junio.

El organismo, presidido por el padre Ángel Darío Carrero, está conformado por las profesoras Mareia Quintero y Jessica Gaspar, el actor Benicio del Toro, el cantautor Tommy Torres, el especialista en inversiones Juan Guillermo Herrans, el artista plástico Nick Quijano, el periodista de cultura Héctor Feliciano; la presidenta de la Junta del Museo de Arte de Bayamón, Waleska Colón, y la directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Lilliana Ramos Collado.