El pecado de Trayvon: caminar como joven libre en EEUU

travyon-martin bebé  por María I. Reinat Pumarejo

Trayvon Martin fue un niño amado por su familia.  Sus padres Sabrina Fulton y su padre Tracy Martin lo vieron crecer hasta convertirse en un joven alto y confiado, a quien le encantaban los deportes y la equitación y soñaba con convertirse en un mecánico de aviación.  Trayvon cometió el “pecado”, sin embargo, de crecer y convertirse en un adolescente negro en los Estados Unidos.  Allí un niño negro o niña negra es adorable y tierno/a como hasta los diez u once años cuando su cuerpo comienza a cambiar sugiriendo pubertad y eventualmente adultez; quizás a una edad más joven, a juzgar por la tendencia de los últimos años de involucrar a la policía en casos de pataletas infantiles y otras conductas que en el pasado hubieran sido consideradas normales en niños/as de hasta seis años.  En estos casos, los  niños/as negros y latinos/as fueron esposados/as y llevados al cuartel de la policía sin consideración al trauma que pudiera generarse en ellos/as.  trayvon graduandoseEl esquema racial los consideró una amenaza social, sin importar cuan adorables, tiernos/as y amorosos/as continuaban siendo (pobrecitos de los/as que fueran menos que perfectos/as).  Así fue percibido Trayvon por su asesino George Zimmerman, así lo vio la prensa estadounidense, así lo vieron aparentemente las mujeres de un jurado en Florida y así lo vio el sistema judicial estadounidense.  El juicio de George Zimmerman en realidad nunca fue el juicio de George Zimmerman sino el de un joven negro que fue por dulces y un refresco al colmado y de regreso caminó como un joven libre en Florida.  Caminó inconsciente de que su lugar de pertenencia en la muy racializada democracia estadounidense estaba claramente limitada y legislada para las personas negras y que su presencia podía ser no muy grata para sus custodios.  Quizás no sabía que las leyes siempre han pesado en su contra. Trayvon y papá

El sistema judicial estadounidense, constituido originalmente por blancos para blancos, no ha sido tímido al expresar su prejuicio a través de los tiempos.  En el caso Dred Scott v. Sanford (1858) el juez presidente Roger B. Tanney declaró que las personas negras “eran por mucho tan inferiores que no tenían derecho alguno que el hombre blanco estuviera obligado a respetar”.  En Plessy v. Ferguson (1896) la corte interpreta racialmente la decimocuarta enmienda de la constitución estadounidense para asegurar que la segregación no viola los derechos de las personas negras.  “Separadas pero iguales” presuntamente pueden recibir las garantías constitucionales.  No fue sino hasta el caso Brown v. Board of Education (1954) que esta doctrina legal se abolió.  “Stand your ground” la ley de Florida (y de otros estados) que permite el uso justificado de la fuerza en defensa de la seguridad y la propiedad, es pariente de ambos casos (Scott y Plessy) al ser utilizadas en función del racismo.  El caso de Marissa Alexander, una mujer negra, madre de tres hijos, quien fue sentenciada a veinte años de prisión por disparar a una pared en advertencia a su esposo quien amenazaba su vida, así lo sugiere.  Su amenaza a un hombre blanco le merecieron veinte años de prisión.  Una ley aparentemente neutral, amañada por el prejuicio racial, produjo la total impunidad de un hombre abusador y la victimización  de una mujer negra quien ingenuamente creyó que la ley le aplicaba.  El caso de Marissa envía un mensaje claro de que la ley no podrá ser usada fácilmente por otros y otras que no sean blancos/as.

Por su parte George Zimmerman, el hijo de una mujer peruana y de un juez norteamericano blanco, actúo con todo el sentido de privilegio que se le confiere al hijo de un juez blanco estadounidense y con toda la cría de quien debe demostrar y dejar meridianamente claro que es un verdadero “americano” , leal a la causa de la democracia blanca, no simplemente un peruano con ancestros negros según afirman algunos en la prensa.  George fue acusado de asesinato en segundo grado y homicidio involuntario pero a los ojos del sistema judicial no cometió crimen alguno —quizás el juez Tanney, si estuviera vivo diría: por el cual cualquier hombre en defensa del estado supremacista tenga que pagar.  De acuerdo a la corte nadie tiene que pagar por el asesinato del joven Martin.   El padre y la madre de Trayvon deberán consolarse por el momento con la noción de una ley divina pues una vez más el sistema de justicia estadounidense se contorsiona vilmente para perpetuar la supremacía blanca.   Sabrina Fulton y tracy MartinLas madres y los padres negros (y otros racializados como inferiores) deberán seguir con la carga de que no hay ley ni constitución que el racismo no pueda ultrajar.  Tendrán que continuar con la angustia de que la seguridad de sus hijos e hijas no está garantizada en los EEUU.  Siempre y cuando sea en beneficio de los blancos, cualquier loco con ideas malsanas, con pistola en mano puede insultarlos, perseguirlos y ajusticiarlos con la absoluta certeza de que los distintos sistemas (justicia criminal, penal, la prensa, y otros) le favorecerán.  Reporta el Malcolm X Grassroots Movement que “al menos 110 afroamericanos han sido asesinados en EE.UU. por la policía, guardias de seguridad y vigilantes en lo que va de año… que casi la mitad de las víctimas estaba desarmada, mientras que otros fueron acusados de poseer ‘armas’, cuando en realidad lo que portaban era un bastón o una pistola de juguete. En casi el 40% de los casos la policía esgrimió “comportamiento sospechoso”, “apariencia sospechosa” o “violaciones de tráfico” como razones para tratar de detener a la persona que mataron. ”http://actualidad.rt.com/actualidad/view/49574-Racismo-bajo-uniforme-polic%C3%ADas-de-EE.UU.-han-asesinado-110-afroamericanos-este-año

A fines del siglo XVIII, de acuerdo a Joan Corominas en el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, un hacendado de Virginia de apellido Lynch (de ahí la palabra linchar) “instituyó tribunales privados para juzgar sumariamente a criminales flagrantes”.  Parecería que sus herederos han encontrado múlitples maneras de continuar su legado de exterminio, definiendo e imponiendo su racializada justicia, aprisionándola para su beneficio.