África en mi piel, África en mi ser: forjando metodologías antirracistas y descolonizadoras

El pasado 6 de diciembre de 2012, María I. Reinat Pumarejo y Mariluz Franco Ortiz del Colectivo Ilé, ofrecieron la ponencia África en mi piel, África en mi ser: forjando metodologías antirracistas y descolonizadoras en el Coloquio Afroamérica 2012.

Colectivo Ilé, organización gestora del proceso África en mi piel, África en mi ser, la cual nos disponemos a presentar, está dedicada a la organización comunitaria antirracista y al desarrollo de liderato en Puerto Rico. Trabajamos hacia la creación de cambios sistémicos, institucionales y culturales que lleven a la erradicación del racismo y otras formas conexas de opresión como el sexismo, clasismo, heterosexismo, colonialismo, y militarismo.

Dirigimos nuestros esfuerzos a desarrollar y apoyar el liderato de base en comunidades y organizaciones que luchan contra el racismo y otras formas de opresión; promover la organización comunitaria como proceso de auto-determinación hacia el bienestar y desarrollo integral colectivo, y; facilitar colaboraciones efectivas entre grupos comprometidos con la transformación social.

Como educadoras y organizadoras comunitarias, motivamos, y asistimos a nuestras comunidades a moverse hacia la conciencia-en-acción de forma unida e integrada. Nuestros esfuerzos han beneficiado a miles de personas desde nuestra fundación en el 1992. Nuestro proyecto más importante en los últimos diez años va encaminado a prevenir los esfuerzos racializadores que ponen en juego nuestra identidad como nación caribeña.

Trasfondo
La isla ha estado sometida al control militar y político de los Estados Unidos desde 1898. Como tal, ha confrontado múltiples intentos de absorción y asimilación cultural. Los representantes estadounidenses y los colaboradores coloniales han tratado de imponer sus estructuras políticas, su visión de mundo, sus valores, prioridades, tradiciones y lenguaje. En el 2000 se presentó un nuevo y artificioso atentado a nuestra identidad y consciencia nacional. El gobierno colonial estadounidense impuso su proceso censal creando un serio cuestionamiento sobre las etiquetas raciales y el racismo en Puerto Rico. El censo se impuso por mediación y colaboración de políticos y burócratas proponentes de la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos sin consideración alguna a cuán apropiado era, o no, a nuestra realidad cultural y política. El censo 2000 (y luego el Censo 2010) nos preguntaba quiénes éramos racialmente utilizando unas etiquetas raciales correspondientes a la realidad histórico racial de los Estados Unidos. Cabe señalar que la pregunta orientada a discernir composición racial se eliminó de nuestros procesos censales desde el 1950.

Del Censo 2000 y 2012 (Fuente: http://2010.census.gov/2010census/pdf/2010_Bilingual_Questionnaire_Info.pdf)

Nuestro entendimiento racial como nación no fue ni documentado, ni investigado, ni encuestado. Se asumió que incluso el esquema racial de los Estados Unidos era superior al esquema racial criollo, y que sus etiquetas raciales eran transferibles a nuestra realidad social y política. No obstante, el censo estaba tan alejado de nuestra realidad de pueblo que nos preguntó que tipo de calefacción utilizábamos, no importándoles al parecer que somos un país caribeño con geografía y cultura distinta a la de los EEUU. El comité interagencial que por años sopesaba nuestras necesidades censales fue suprimido y sus buenos haberes ignorados. Es de entenderse, sin embargo, que en un país sujeto al colonialismo haya sido relativamente fácil imponer el censo estadounidense, después de todo es una más en una larga lista de imposiciones a las que estamos acostumbrados/as.

El resultado del Censo 2000 reveló que un 81% de nuestra gente se declaró blanca sin ninguna mezcla, y sólo un 8% reclamó ser sólo negra. Aunque a muchas personas les tomó por sorpresa, otras anticipábamos que a base de nuestro racismo criollo y de la larga dominación colonial, la imposición no podía sino producir estos atrofiantes resultados.

Fuente: U.S. Census Bureau (2000) DP-1. Profile of General Demographic Characteristics: 2000, Puerto Rico. Accesado 18 de enero, 2003, de HYPERLINK http://factfinder.Census.gov/servlet/BasicFactsServlet

De acuerdo a este censo en Puerto Rico hay más blancos proporcionalmente que en casi cualquier estado de los Estados Unidos y algunos países europeos. Aunque esto es irrisorio, dada la realidad de nuestro mestizaje, la movida calculada del anexionismo al abogar por la utilización del censo estadounidense, tal y cual fue diseñado para la realidad racial de los EEUU, recabó ganancias para sus intereses. Sin consideración a que las estadísticas censales no son confiables al describirnos racialmente, los anexionistas dependen significativamente de estas para persuadir al Congreso estadounidense de que cumplimos con “requerimientos raciales” para convertirnos en estado. A base del racismo en los EEUU, muchos/as entendemos que no nos aceptarían como iguales siendo mayoritariamente mestizos y mulatos.

Más allá de las motivaciones y estrategias políticas, estos resultados inquietan, si se interpretan como negación a nuestra negritud y a todo lo que implica ser afro-descendientes. Considerando nuestra situación colonial (incluyendo la experiencia de colonización con España desde 1493 a 1898), se entiende que muchos prefirieran llamarse blancos, pues a fuerza de una socialización supremacista que privilegia al llamado “blanco”, hemos integrado en nuestra psiquis la supuesta superioridad racial de los blancos y su visión particular de mundo. Nuestra cultura negra, en contraposición, frecuentemente se reduce a lo folklórico o a lo burlesco.

El currículo escolar, los medios de comunicación, el comercio, la iglesia y otros medios socializadores que inciden en la formación de las identidades sociales son responsables de promover una visión racializada de nuestros antepasados/as negros/as como inferiores. Abundan en estos sistemas las imágenes de nuestros ancestros/as como esclavos/as, en cadenas, en taparrabos, sucios/as, sudados/as, sumisos/as o imágenes que reducen sus aportaciones. Se nos priva de saber que antes de haber sido esclavizados/as, nuestros ancestros y ancestras ocupaban un lugar y rol digno en sus sociedades. Fueron personas que laboraron como maestras, artesanas, artistas, cuentistas, arquitectas, ingenieras, agricultoras, doctoras, matemáticas, filósofas, grandes estrategas militares e incluso dignatarias políticas. Muchos/as de nuestros ancestros y ancestras venían de sociedades avanzadas del continente africano (Anta Diop, 1991; Dussel, 2007; Fannon, 1967; Scobie, 1994). Se tergiversa nuestra historia infundiendo una visión hegemónica y supremacista del imperio español (1493-1898) y del estadounidense (1898-presente) como estrategia de control político y sumisión colonial. El privarnos de las imágenes gloriosas de nuestros ancestros negros y negras, de su historia, cultura y filosofía, redunda en una autopercepción distorsionada del ser puertorriqueño, posicionando a las personas visiblemente negras como inferiores y a los llamados blancos y blancas como superiores.

Campaña De cara al Censo 2010
De cara al Censo 2010, nuestro colectivo tomó como suya la tarea de:

  • fomentar una identidad racial saludable que fortalezca y afirme la autoimagen, autoconcepto, autovaloración y amor propio de la mujer puertorriqueña y sus familias,
  • elevar el entendimiento colectivo sobre el racismo personal, institucional y cultural, y
  • fortalecer el movimiento antirracista en Puerto Rico creando redes funcionales y desarrollando entre ellas un lenguaje antirracista común

Por más de diez años nos dimos a la tarea de concienciar a la ciudadanía sobre los posibles efectos de utilizar el censo estadounidense a través de procesos y diálogos en distintas comunidades por todo Puerto Rico. La campaña “De cara al censo 2010” que surgió en el 2008, bajo el lema “El censo dice que somos blancos, ¿Y abuela, qué dice?”, aunque humilde, se valió de todos los medios a nuestra alcance: radio, televisión, periódicos, redes sociales e implantación de programas de concienciación.

Visitamos distintos pueblos de la Isla y dialogamos con grupos interesados en ampliar su entendimiento. Hicimos decenas de presentaciones y talleres para despertar la consciencia sobre el instrumento censal, su desfase cultural, el concepto raza y el racismo. Diseñamos programas orientados a comunidades de base para hacer una indagación profunda sobre nuestra identidad como afrodescendientes. Procuramos:

  • educar sobre las implicaciones de utilizar categorías raciales culturalmente inapropiadas a nuestra realidad como pueblo,
  • afirmar la complejidad de nuestra identidad racial y,
  • detener el patrón de blanqueamiento que surge como resultado del racismo.

Sugerimos que no estábamos impotentes ante la imposición censal y recalcamos que a base de esfuerzos unitarios, y una insistente prédica antirracista, podíamos:

  • reducir el porcentaje de personas que se identificaran solamente en la categoría racial blanca,
  • aumentar el porcentaje de personas que identificaran afirmativamente su mezcla racial marcando más de una raza,
  • aumentar el porcentaje de personas que afirmaran su identidad racial negra.

África en mi piel, África en mi ser
África en mi piel, África en mi ser —si no lo llevas en la piel, lo llevas en el ser— fue sin duda el proceso más emblemático de nuestra campaña. Aunque surgió específicamente como respuesta a la amenaza del censo ha sido integrado indefinidamente como instrumento para adelantar todos nuestros esfuerzos antirracistas. Es un proceso multidisciplinario diseñado por mujeres para mujeres para fortalecer nuestra identidad como afro-descendientes.

África en mi piel, África en mi ser reivindica la vida y obra de nuestros ancestros y ancestras, creando consciencia de una historia justa de nuestros/as ancestros/as. Implanta imágenes reales validadas por un intenso procesos de investigación histórica. Sustituyen estas (o al menos se añaden para balancear) a las odiosas imágenes de docilidad e impotencia legado de la esclavitud. Estas imágenes captadas en un ambiente moderado por tambores, recargado de bellas descripciones e historias, reconocen emotivamente la magnificencia de nuestros antepasados/as y sientan la base para un nuevo entendimiento del legado cultural de nuestros/as ancestros/as negros/as.

El proceso dura aproximadamente tres meses y consta de talleres y procesos colectivos que llevan a la mujer de manera evolutiva a entender la filosofía, la cosmología, la cultura, el sentido de religiosidad y la historia de nuestros ancestros negros y negras. Entre ellos: Taller de imágenes ancestrales; Rompiendo esquemas raciales: racismo como ideología, estructura e imposición; Cayendo en ritmo, Altar de altares: el pelo, la cabeza y el diseño de turbantes; y el Taller ilustrado: África en mi piel, África en mi ser (Desfile de modas africanas y afro-boricuas). A continuación una descripción de cada componente del proceso:

  • Taller de imágenes ancestrales (en dos partes) – En este taller las mujeres recrean la vida de sus ancestros negros y negras. Se utilizan imágenes guiadas para acceder información y estimular la memoria ancestral. Se incluye el estudio de símbolos africanos como expresión de la filosofía africana y su expresión moderna popular. La actividad culmina con la creación de imágenes confeccionadas con telas africanas representando a los/as ancestros/as de cada mujer, y la producción por cada participante de dos historias: la de un ancestro conocido —su antepasado más cercano; y la de un ancestro no conocido —su antepasado más remoto. Esta es una presentación pública de importancia, de reencuentro y reconciliación ancestral.
  • Rompiendo esquemas raciales; hacia un entendimiento del racismo individual, institucional y cultural (serie de cinco talleres) En este taller se abordan las dinámicas raciales que inciden negativamente en nuestra sociedad incluyendo el racismo internalizado (superioridad e inferioridad). Se hace un análisis estructural para entender cómo el racismo existe en la fibra institucional. Subsecuentemente, se hace un estudio crítico y comparativo de la epistemología, axiología y ontología para entender el sentir filosófico de nuestros ancestros negros/as. Se hilvanan los retos con alternativas que sirvan para proponer un trabajo organizativo, afirmar nuestra negritud y denunciar el racismo y sexismo en Puerto Rico. Recalcamos que el racismo es un sistema histórico institucional de valores, creencias, actitudes y comportamientos aprendidos con el objetivo de subyugar la negritud y enaltecer la ideología eurocéntrica de blanqueamiento. Desenmascaramos el proceso de socialización que nos hace ver el racismo como “natural”. Desarrollamos lentes antirracistas para que no pase inadvertido y compartimos un lenguaje antirracista común que nos ayude a desarrollar fluidez al desmantelarlo. Son una serie de talleres que sumados totalizan 30 horas de instrucción.
  • Altar de Altares: la cabeza, el pelo y la creación de turbantes (dos talleres). La cabeza como altar de valores recibe al turbante en expresión estética y espiritual. En este taller reflexionaremos sobre nociones estéticas que privilegian “lo blanco”, desde su origen en el campo de la antropometría, campo que infructuosamente intentó clasificar las razas primeramente midiendo la textura del pelo humano, hasta el presente, con nociones opresivas de lo que es pelo bueno o malo. Confeccionaremos distintos estilos de turbantes para realzar nuestra elegancia como afrodescendientes y recorreremos la historia de nuestro pelo en búsqueda de una identidad racial saludable.
  • Cayendo en ritmo (dos talleres)– Taller donde las participantes exploran el concepto de ritmo: el ritmo ancestral, el ritmo interno natural de cada cual y el ritmo comunitario en los procesos de transformación. Considerar la axiología de dominancia en cuanto a “tiempo”, “espacio” y “prioridades sociales y culturales” se convierte en tema de estudio, sobretodo cuando se reta el mito de nuestra inferioridad como caribeños y afrodescendientes.
  • Taller ilustrado: África en mi piel, África en mi ser/Desfile de Modas Africanas y afroboricuas. Un desfile de modas cierra el ciclo de trabajo. En este la audiencia se expone a la historia, cultura, filosofía y religiosidad africana al compás de tambores y de la belleza puertorriqueña enfatizada por bellos atuendos africanos. Las mujeres pasan por un proceso cuidadoso de desarrollo integral que las lleva a hacer despliegue frente a su comunidad de sus talentos, belleza y potencial de liderazgo. En este se reconoce que la belleza se encuentra en mujeres jóvenes y mayores, altas y bajas, esbeltas y voluminosas, claras de piel y oscuras de piel. Contrario a la pasarela europea, donde se le instruye a la mujer a que sea meramente un objeto a disposición del diseñador, en África en mi piel, África en mi ser se reconoce no sólo la ropa que lleva la mujer sino su rol comunitario y las aportaciones a su familia. Igualmente el colectivo identifica a una mujer en la comunidad para honrarla esa noche y reconocer su trabajo comunitario. El proceso inunda visualmente a los/as participantes de imágenes hermosas que apelan a la fibra espiritual que nos mantiene enlazados/as a nuestros/as ancestros y ancestras. Vea en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=TMyJ5aXMfJY

En conjunto, se espera que la experiencia redunde en un cuestionamiento profundo de los procesos racializadores comenzados durante el período esclavista, y de cómo estos procesos limitan o incapacitan nuestro potencial creativo y cultural. Es nuestro interés que la cultura puertorriqueña pueda evolucionar al amparo de una historia real y reivindicada de nuestros ancestros y ancestras y que podamos sustraer lecciones de su rica cultura.

Impacto
Las mujeres que han sido parte de África en mi piel, África en mi ser por los pasados diez años expresan que la intensidad de la experiencia impacta su psiquis e intelecto dramática y permanentemente. Específicamente, el proceso fortalece el liderato de las integrantes al:

  • impactar positivamente su autoestima, autovaloración y autoconcepto;
  • ayudarlas a tener mayor ingerencia en la educación antirracista de sus hijos, nietos/as y familias;
  • darles confianza para confrontar situaciones críticas que puedan tener precipitadores raciales;
  • confrontar el racismo personal (individual), institucional, cultural y lingüístico;
  • asistirlas a forjar una visión transformadora de su comunidad;
  • crear espacios de diálogo para presentar las intersecciones entre raza, clase y género retando así las ideas eurocéntricas que ubican como eje central y normativa lo blanco desde la clase media y desde la perspectiva masculina;
  • facilitar su participación en los procesos culturales y políticos de sus comunidades transfiriendo y compartiendo el conocimiento adquirido, y finalmente;
  • facilitar su inclusión en los distintos movimientos sociales de la Isla.

África en mi piel, África en mi ser fue fundamental en la campaña “De cara al Censo 2010” para concienciar a los/as puertorriqueños/as sobre los efectos nocivos de Censo 2010. Aunque no podemos abrogarnos responsabilidad total, los resultados del Censo 2010 fueron positivos dados lo objetivos de nuestra campaña. El número de personas que declararon ser blancas bajó de 80.5 a 75.8 por ciento, y el número de personas que declaró ser negra aumentó de 8 a 12.4 por ciento (http://www2.census.gov/geo/maps/dc10_thematic/2010_Profile/2010_Profile_Map_Puerto_Rico.pdf.)

Fuentes: Seda-Bonilla, E. (1976). La cultura política de Puerto Rico. Puerto Rico: Amauta y U.S. Census Bureau (2010)

África en mi piel, África en mi ser, como proceso descolonizador
África en mi piel, África en mi ser, como proceso descolonizador, encara la socialización eurocéntrica. Nuestra liberación no puede darse al amparo de los valores dominantes de los EEUU. El proceso desarrollado busca descolonizar la psiquis puertorriqueña de la imposición de valores, creencias y visión de mundo estadounidense. En África en mi piel, África en mi ser, el individualismo, las soluciones fragmentadas (independientes del todo), los procesos ensayados (replicables), las soluciones lineales e inmediatas, los imperativos políticos y la impaciencia con los procesos reflexivos ceden ante un modelo de trabajo que honra nuestros valores culturales. Hacemos una reflexión profunda sobre nuestra propia socialización dándole el tiempo requerido a cada mujer para alcanzar su propio umbral de crecimiento. Buscamos co-crear procesos orgánicos (reales a nuestra realidad cultural-política), utilizando un marco de referencia integral (Quiñones Rosado, 2007).

En este se reconoce la interdependencia de la dimensión individual y la colectiva. Las mujeres somos responsables de nuestra propia liberación pero debemos reconocer que el medio-ambiente en su dimensión política, económica, cultural y social impacta nuestro autoconcepto, imagen, valoración y amor propio. Como ente complejo, procuramos utilizar un lente antirracista al analizar el bienestar mental, físico, emocional y espiritual de las integrantes (incluyendo a las facilitadoras del proceso). El enfoque multidisciplinario intenta restablecer y sanar todo nuestro ser. Contrario a visiones descolonizadores, que reducen el problema colonial a falta de información y conocimiento (dimensión mental), África en mi piel, África en mi ser, afirma que para lograr nuestra concienciación tenemos que encarar el impacto racial y colonial en nuestro cuerpo (salud física y mental y distorsión de imagen), mente (aislamiento de conocimiento liberador y falta de análisis crítico), espíritu (fragmentación y desmembramiento de nuestros colectivos) y emociones (reactividad, desamor, rudeza y falta de gentilezas hacia nosotras mismas y nuestros colectivos). Entendemos que la liberación surge de adentro hacia fuera y de la base hacia el tope jerarquizado. Sin un compromiso de reflexión personal, liberación de tóxicos coloniales, y fortaleza física, emocional y espiritual para crear procesos colectivos, no hay cambio posible en nuestra Isla.

África en mi ser, África en mi piel ha despertado la consciencia de mujeres de distintos trasfondos y comunidades de la Isla. Nos miramos como forjadoras de cambio en una Isla agredida y vilipendiada por la ideología racial que pretende ubicarnos en un lugar de inferioridad. Sin embargo, esta singular inspiración, llamada África en mi piel, África en mi ser, tiene el potencial de transformación personal y liberación colectiva. Ha captado nuestra imaginación y creatividad y nos acerca a un proceso definitorio de resolución ontológica.

Referencias

Anta Diop, Cheikh. (1991). Civilization or Barbarism: An Authentic Anthropology. Brooklyn, NY: Lawrence Hill Book.

Dussel, Enrique (2007). Política de la liberación: historia mundial y crítica. Madrid: Editorial Trotta, S. A. 229.

Fanon, Frantz (1973). Piel negra, máscaras blancas. Buenos Aires: Editorial Abraxas. 107-108.

Romero, Welmo (2009). Africa en mi piel. Accesado 26 de diciembre de 2009, http://www.youtube.com/watch?v=TMyJ5aXMfJY

Quiñones-Rosado, Raúl (2007). Consciousness-in-Action: Toward an Integral Psychology of Liberation and Transformation. Caguas PR: Ilé Publications. 50.

Scobie, Edward (1994). Global Afrikan Presence. Brooklyn, NY: A&B Books Publishers.

Seda-Bonilla, E. (1976). La cultura política de Puerto Rico. Puerto Rico: Ediciones Amauta.

U.S. Census Bureau (2000). DP-1. Profile of General Demographic Characteristics: 2000, Puerto Rico. Accesado 18 de enero, 2003, de HYPERLINK “http://factfinder.census.gov/servlet/BasicFactsServlet” http://factfinder.Census.gov/servlet/BasicFactsServlet

U.S.Census Bureau (2010). 2010 Census: Puerto Rico Profil. Accesado 27de agosto, 2011, http://www2.census.gov/geo/maps/dc10_thematic/2010_Profile/2010_Profile_Map_Puerto_Rico.pdf