Declaración de Red de Mujeres en Contra del Militarismo – 8vo Encuentro: Forjando Redes

El 8vo Encuentro de la Red Internacional de Mujeres en contra del Militarismo, “Forjando Redes hacia la Desmilitarización y la Seguridad Genuina”, que se celebró del 19 al 25 de febrero en Puerto Rico, reunió a 26 mujeres representantes de ocho países. Las delegadas de Filipinas, Guahan (Guam), Japón, Okinawa, Corea del Sur, Hawai’i, y Estados Unidos se unieron a sus contrapartes de Puerto Rico para evaluar la creciente amenaza militar y desarrollar estrategias para contrarrestar el impacto del militarismo y la contaminación militar, el imperialismo y los sistemas de opresión y explotación basadas en el género, raza, clase, nacionalidad y orientación sexual.

En primer lugar expresamos nuestro descontento y coraje ante la situación confrontada por nuestra colega de Filipinas, Corazón Valdez Fabros a quien se le negó entrada a los Estados Unidos a pesar de habérsele expedido un permiso válido con anterioridad. No se le dio ninguna explicación para justificar la violación a su derecho ciudadano de libertad de movimiento.
La Sra. Fabros es reconocida internacionalmente como investigadora y experta en resolución de conflictos, procesos democratizadores, derechos humanos y de seguridad. Es una asidua oradora en conferencias y encuentros internacionales y en particular en la región Asia-Pacifico, sobre la construcción de la paz, el desarme nuclear y la limpieza ambiental de las antiguas bases militares dejadas por los Estados Unidos en su país Filipinas.

Aunque a la Sra. Frabros se le expidió una visa para que hiciera entradas múltiples a los Estados Unidos el pasado octubre, la aerolínea Delta fue instruida por la Oficina de Inmigración y Protección Fronteriza a no dejarla abordar el vuelo de Manila en dirección a Puerto Rico el 17 de febrero de 2012. A pesar de estas circunstancias, estamos agradecidas que el representante de origen puertorriqueño Luis Gutiérrez (D-IL) ha tomado cartas en el asunto y está indagando y pidiendo una explicación al respecto.

Como resultado de la discusión de nuestra reunión declaramos los siguiente:

  • Que los Estados Unidos debe desmilitarizar la región Asia-Pacifico, responsabilizarse por la contaminación ambiental, utilizar mecanismos de limpieza seguros y compensar a las comunidades afectadas. Más aún, abogamos por la creación de economías de paz en vez de una que explota la perpetua preparación para la guerra.
  • Que Nosotras, las delegadas del 8vo Encuentro Internacional de Mujeres en Contra del Militarismo, hemos visitado comunidades en Puerto Rico y estamos indignadas con la subasta comercial de la tierra de la antigua base militar de la marina Roosevelt Roads, excluyendo a la comunidad de Ceiba de su uso y control en el futuro. La tierras deben devolverse a la comunidad de Ceiba. .Escuchamos de la renuencia de la Marina a limpiar adecuadamente las tierras utilizadas para prácticas militares en Vieques, de la detonación peligrosa a la vida y al ambiente usada por la Marina en sus tierras y aguas, y de la reciente decisión de la Corte Suprema en Boston que desestima la reclamación de 7,000 viequenses cuya salud y vida ha sido afectada por la presencia militar. Igualmente condenamos dicha decisión. Denunciamos la situación precaria que vive el pueblo viequense. La crisis de transportación marítima y el menosprecio gubernamental ha afectado negativamente su salud y calidad de vida.
  • Que nos oponemos a la represión y encarcelación de personas que luchan por la paz y los derechos humanos. Hacemos un llamado mediante resolución unánime, al Presidente Barak Obama para que ordene la libertad de Oscar López Rivera quien ha sido injustamente condenado y lleva casi 31 años en prisión. La Junta de Libertad Condicional recientemente le negó su solicitud de libertad y ordenó que sirva 15 años adicionales. Para entonces, Oscar cumpliría 83 años de edad y 45 años de prisión por una ofensa de corte político donde no se hirió a nadie. Condenamos esta inequidad en su tratamiento, comparado con sus compañeros. Es él el único de los prisioneros políticos del grupo procesado judicialmente en los 80’s que continua en prisión por buscar la libertad de Puerto Rico.
  • Que ante las expresiones del Secretario de Defensa de los Estados Unidos León Panetta que ha afirmado que las fuerzas militares estadounidenses permanecerán en la región del Asia Pacifico como el principal centro de su posicionamiento estratégico. Nosotras denunciamos la construcción de nuevas bases e instalaciones militares en la región. Esto incluye la base de la marina en las Islas Jeju en Corea del Sur, la cual alojaría a los destructores Aegis construidos en Bath Ironworks en Bangor (Maine). Estas bases servirían como componentes claves del sistema de defensa misil balístico de los Estados Unidos.
  • Nosotras exigimos el cierre inmediato de la Base Aérea Naval Futenma en Okinawa y nos oponemos firmemente a que se reemplace esta base con el helipuerto en Henoko, Okinawa. Denunciamos el Acuerdo de Fuerzas Visitantes entre Filipinas y los EEUU y el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en Filipinas, que viola los términos de la constitución de Filipinas. Nos oponemos al plan de movilizar 4,700 Infantes de Marina y sus dependientes de Okinawa a Guahan. Objetamos la construcción del Sistema de Defensa Misil Balístico, muelles de atraco para portaaviones en el Puerto Apra, y complejos enteros de polígonos de tiro en la tierra ancestral de los Chamorros. En Hawai’i, nos oponemos al uso de tanques Striker Brigade en Scholfield Barracks (Lihue, O’ahu), y el alojamiento de 48 aviones en la Estación Aérea del Cuerpo de Infantes Kaneohe (Mokapu O’ahu), incluyendo el peligroso Osprey. También nos oponemos al influjo de 1,000 infantes de marina y sus dependientes para entrenar en la Estación de las Fuerzas Aéreas Bellows (Waimanalo, O’ahu), Kalaupapa (Moloka’i) y Pohakuloa (Isla Hawaiana).
  • En todas estas localidades, un número abrumador de residentes han agotado todos los medios democráticos para oponerse a la expansión militar.
  • Que el entrenamiento militar ha tenido un efecto devastador en el ambiente y en la salud de la gente, ocasionando serias enfermedades y muertes temprana. El fracaso y renuencia a limpiar los dañinos tóxicos causados por las operaciones militares, es un asunto de justicia ambiental y refleja la creencia racista de que hay gente que vale más que otra. Muestra igualmente una profunda falta de respeto a la Tierra.

Por lo tanto: Nosotras la participantes del 8vo Encuentro de la Red Internacional de Mujeres en contra del Militarismo, exigimos la limpieza de toda base cerrada o activa y de toda tierra utilizada para propósitos militares en todos nuestros países.

Reclamamos compensación para las víctimas de la contaminación militar, incluyendo los afectados en Guahan (por la experimentación atómica en el Pacifico), los residentes en Vieques, comunidades en Filipinas alrededor de la Base Aérea Clark y la Base Naval de la Bahía de Subic. También requerimos al Gobierno de los Estados Unidos que se responsabilice por los efectos sociales negativos causados por su presencia, en particular por la violencia sexual hacia las mujeres cometida por personal militar, y por los niños/as asiáticos-americanos engendrados por ellos mismos. Los crímenes sexuales cometidos por personal militar han ocurrido por muchas décadas en los países anfitriones y usualmente lo hacen con impunidad. Los niños/as asiáticos-americanos nacidos en Filipinas de padres militares son abandonados, carecen de apoyo, cuidados y sin los derechos humanos que se merecen.

Reconocemos que la actual recesión económica motivada por el capitalismo ha creado una creciente pobreza, desempleo masivo y una falta de educación y servicios de salud adecuados en los Estado Unidos y en sus llamadas posesiones y territorios. Por lo que denunciamos el uso de los recursos económicos para fortalecer el complejo militar industrial.

De igual forma, denunciamos el reclutamiento desproporcionado de jóvenes pobres y jóvenes negros, latinos, asiáticos y nativos americanos para apoyar el interés de los adinerados (el llamado 1% de la población). Por lo que reclamamos y exigimos que nuestros gobiernos dirijan sus esfuerzos a la construcción de una economía de paz que apoye a las comunidades de forma sustentable, con énfasis en satisfacer las necesidades básicas humanas, comida, salud, solidaridad y respeto para la Tierra y su gente.

25 de febrero de 2012
San Juan, Puerto Rico